BLANCO NEGRO BLANCO NEGRO

 

Resplandece como un faro con cara divertida en el salón del hotel.

Era la noche más esperada para muchos, insoportable para muchos más.

 

Un mensaje a medio asomar de su bolsillo lo vuelve oscuro.

Alguien ha cumplido con hacer balance y un lado ha pesado más que otro.

 

Brilla invitando a bailar a todo el mundo en la pista.

A la decepción le suele seguir un instante de entusiasmo despechado.

 

Ensombrecido aprieta fuerte los dientes al levantar la copa. No vendría.

La gente se colocó delante, quedaban tan solo unos segundos.

 

Un foco como un túnel de luz se posó sobre el contador cangrejo.

Se dejaban atrás otros trescientos sesenta y cinco.

 

Doce parpadeos, se apaga.Un grito compacto y sostenido precede a los demás, ya dispersos.

Su alarido le hace daño en la garganta.

 

En la barra irrumpen las cifras del nuevo año iluminadas mientras el confeti naufraga en las copas.

Bebe de una sola vez la suya insípida.

 

El raso de las solapas negras de un esmoquin lo cubre acariciando su cara.

Un abrazo, suave, corto, pero un abrazo.

 

Los destellos plateados de la bola deslumbran al despegarse.

Más dientes apretados, más copas en alto, más baile.

 

Cierra los ojos,

respira para llenarse de algo esos segundos.

 

Los abre,

sin mirar algo concreto.

 

Comienza a girar sobre sí mismo.

 

 

 

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